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Palabras Clave: Intersectorialidad, organizaciones sociales, intermediación laboral juvenil, participación juvenil.
Resumen
El abordaje de la problemática de las juventudes y su inserción laboral pasa por el análisis de las transformaciones en el mundo del trabajo, las políticas de educación, formación y empleo orientadas a intervenir en los procesos de inserción laboral juvenil y la comprensión de alcances y actores involucrados en dicha problemática.
El ordenamiento promovido por el Estado de bienestar marcó una estandarización e institucionalización de las etapas de la vida. Sin embargo, en la actualidad la descentralización productiva vinculada a los procesos de globalización y a la configuración de la división internacional del trabajo, así como las reestructuraciones industriales orientadas a la búsqueda de mayor competitividad, muchas veces conllevan la flexibilización de las condiciones de trabajo para la obtención de mayores ganancias empresariales y el incremento del empleo informal.
De esta manera, el mercado de trabajo, caracterizado por la segmentación y precariedad, junto a la devaluación de las credenciales educativas –la educación secundaria es considerada una herramienta cada vez más necesaria, pero insuficiente- incide en los procesos de inserción laboral de los jóvenes.
De acuerdo con Barbetti (2010), la multiplicación de experiencias individuales ha debilitado a las instituciones tradicionales en su rol de protección frente a los riesgos sociales. Surge entonces la necesidad de diseñar abordajes complejos, multidimensionales para hacer frente a la exclusión social de la juventud, lo que plantea a su vez el desafío de desarrollar nuevas alternativas para impulsar la inclusión de los colectivos jóvenes, entre las cuales la inclusión laboral prevalece como un eje fundamental del proceso.
La presente propuesta apunta a ampliar y fortalecer la producción de conocimiento sobre la temática a partir de las experiencias de una red de organizaciones sociales[1] e instituciones de Argentina, Uruguay, México, Colombia, Cuba y El Salvador cuyo foco de trabajo es la inclusión social juvenil, así como articular con instituciones del mundo académico, sindicales y la política pública para ampliar el debate a partir de analizar los aspectos que facilitan y obstaculizan la inclusión social y laboral de jóvenes, el rol de los diferentes sectores y las prácticas innovadoras y efectivas frente a esta problemática. Se busca entonces desarrollar una perspectiva de trabajo intersectorial.
Contextualización de la problemática
La inscripción de esta problemática en la agenda pública de la región, es fruto del proceso político que hizo foco en la evidencia de la vulnerabilidad y la estigmatización del grupo social compuesto por las juventudes.
Durante la década del 90 prevalecieron en la región modelos políticos de corte neoliberal que, basados en la Teoría del Capital Humano, centraron su diagnóstico de la exclusión laboral juvenil en la falta de competencias de los jóvenes. Esto gobiernos plantearon, entonces, políticas públicas dirigidas a reforzar la formación y capacitación de los jóvenes conforme los requerimientos de las empresas y focalizadas en grupos específicos (jóvenes, vulnerables, mujeres).
Este eje de acción mostró que la mejora de las competencias para la empleabilidad es una condición efectiva pero no suficiente. Dicha perspectiva además, resultó un modelo político de abordaje que enfocó la problemática en el sujeto y evitó interpelar a las estructuras sociales y los actores determinantes en la generación misma del problema.
No obstante, en un contexto de transformación integral en el perfil de las intervenciones sociales estatales y mejora relativa de las variables económicas a nivel regional en el inicio del nuevo siglo, se produjo una revisión del marco normativo de dichas intervenciones que pasan desde la focalización a la generación de políticas activas y una concepción de la inclusión social asociada a la promoción del empleo juvenil.
En este marco se registraron iniciativas como la Ley de Aprendizaje de Brasil (2000), y el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo en Argentina (2008), entre otras. A la vez dichas iniciativas representan nuevas oportunidades de movilización de recursos sociales y políticos por parte de las organizaciones sociales y nuevos formatos de vinculación entre éstas y las diferentes instancias de gestión estatal, más referenciado en una convergencia técnico-estratégica que en la delegación de funciones.
Cabe señalar que en estas experiencias persisten desafíos asociados a la articulación entre instituciones asignatarias y con diversos niveles de ejecución de los programas creados para abordar las cuestiones de Juventud y Trabajo. A la vez se presenta como desafío la necesidad de mantener el monitoreo constante sobre la implementación de dichos programas y políticas para garantizar su efectividad. En un contexto donde la tasa de desempleo juvenil es tres veces superior a la de los adultos mientras que la informalidad afecta un 60% más a los jóvenes. (OIT, 2015)
Una ausencia frecuente en la reflexión sobre estos programas es el análisis de los componentes de acompañamiento a los jóvenes asociados con iniciativas articuladas con organizaciones sociales y su aporte en términos de estrategias y aprendizajes a la política pública. En este sentido OIT identifica importantes diferenciales asociados a las iniciativas previas al primer empleo como la educación básica y las capacitaciones, así como el acceso a procesos de acompañamiento y certificación de competencias.
Asimismo se valora la centralidad del rol del Estado como actor y mediador entre la educación y el mercado laboral, y su rol como regulador y de control del cumplimiento de los acuerdos, a la vez que la necesidad de que estas intervenciones estén articuladas en una perspectiva intersectorial, desde su diseño, implementación y seguimiento con actores e instituciones que permitan incluir las múltiples y diferenciadas trayectorias posibles en los procesos de inclusión social de los jóvenes.
Desde las organizaciones sociales y sindicales se promueven diferentes iniciativas cuyo impacto no ha sido suficientemente abordado en la literatura existente. El estudio del Fondo de Tecnología para la Inserción Laboral[2], iniciativa de inclusión laboral promovida desde estos sectores da cuenta de las importantes inversiones de las organizaciones en los trayectos de inclusión laboral juvenil, donde se construyen y validan metodologías de acompañamiento. Asimismo experiencias como el Programa Fortalezas[3] muestran el impacto que el fortalecimiento organizacional genera en los procesos de inclusión laboral de jóvenes, sobre todo cuando este fortalecimiento genera nuevas capacidades y nuevas articulaciones interinstitucionales junto al incremento de la participación de los jóvenes involucrados.
Estas experiencias generaron procesos de análisis de contextos, procedimientos, actores intervinientes y políticas públicas, y procesos de planificación e implementación de transformaciones. Con diferentes grados de sistematización, documentación y difusión, las organizaciones sociales vienen construyendo conocimiento valioso, cercano a las necesidades vinculadas a su misión institucional, con repercusión en todos los actores intervinientes y en algunos casos, con impacto en políticas públicas.
En el presente, el avance de modelos políticos de corte neoliberal en algunos de los países de la región marcan un cambio que discontinua la tendencia de la última década lo que conlleva a la implementación de políticas públicas que pueden llevar a un incremento del desempleo y la exclusión, con pérdida de recursos y efectividad de las prácticas destinadas a las problemáticas que afectan a las Juventudes. Esta coyuntura desafía a los actores comprometidos con la problemática, poniendo en evidencia la urgencia de implementar procesos efectivos de intermediación laboral en clave de inclusión.
[1] Las organizaciones sociales que forman parte de esta iniciativa son: Fundación SES (Argentina), El Abrojo (Uruguay), Fundación Salvadoreña para la Promoción Social y el Desarrollo Económico FUSALPRODESE (El Salvador), SERAJ (México), Red de Actoría Social Juvenil (Colombia).
[2] http://www.fundses.org.ar/pfondo_tecnologia_insercion_laboral_juvenil.html
[3] http://www.fortalezas.org.ar/es |